LA PSICOLOGÍA APLICADA EN LA LITERATURA DEL TERROR

por Daniel Haelewyn


La literatura de terror es un género de ficción literario que tiene como propósito utilizar las respuestas emocionales y cognitivas humanas para generar terror, suspenso e inquietud a
través de atmósferas misteriosas y aterradoras que implementan miedos universales, personales y culturales.

Se argumenta que el terror provoca respuestas físicas y que el suspenso tiene más que ver con especulaciones e interpretaciones de lo que sucede, sin tener tanta seguridad de a que tenerle miedo. 

Aunque se considera que Mary Shelley marcó el comienzo del género del terror con su novela inspirada en la mitología griega y romana “Frankenstein o el moderno Prometeo”, estas obras tienen sus raíces en folclores y tradiciones religiosas antiguas, enfocándose mayormente en la muerte, lo malo y lo demoníaco, lo cual se manifiesta en personajes como brujas, vampiros, hombre lobo y fantasmas que son característicos de las historias del paganismo gótico, que el cristianismo impulsó durante la edad media.

Estas obras se pueden considerar como una metáfora de las ansiedades sociales y culturales de diferentes épocas ya que se han observado ciclos de popularidad que se dan cada diez o veinte años que coinciden con períodos de desequilibrio económico y político.

Este miedo a lo desconocido es de los elementos psicológicos más presentes en el terror, porque el misterio y la ambigüedad incitan al desarrollo de interpretaciones negativas que se convierten más aterradoras que algo tangible, ya que la mente humana tiende a llenar los espacios, generados por falta de información, de la peor forma posible.

Este miedo primordial y evolutivo a lo desconocido está profundamente relacionado con el instinto de supervivencia. Por lo que, no es coincidencia que los elementos recurrentes de novelas de terror sean lugares antiguos, desolados, y ocultos que reflejan este miedo para desencadenar respuestas primitivas. 

La psicología del miedo en la literatura no se basa en asustar con cosas tangibles, sino en la exploración de los límites de la experiencia cognitiva, física y emocional humana. Por esto, los autores buscan manipular emociones individuales y colectivas para crear una experiencia inmersiva al exponer vulnerables íntimas universales.

Esta combinación de miedos instintivos, psicológicos y filosóficos hacen que el terror sea uno de los géneros más complejos, permitiéndole perdurar durante generaciones en diferentes tipos de media como la literatura y el cine. 

de la tinta a la pantalla chica: la adaptación de los textos literarios a la televisión

Por Daniel Haelewyn

La adaptación de textos literarios a la televisión ha sido una transición que  ha permitido a obras cobrar vida en un formato visual, lo que permite transmitir la esencia de las obras literarias de una nueva forma.


El adaptar una obra literaria para la televisión significa interpretar y traducir palabras a imágenes, sonidos y diálogos. Este proceso implica un ejercicio de síntesis, ya que las series y películas necesitan condensar la narrativa para ajustarse a un formato audiovisual que suele limitarse en tiempo y espacio. La esencia de una adaptación exitosa yace en su capacidad para capturar la esencia del texto original: su temática, atmósfera y desarrollo de personajes, sin necesariamente seguir todos los detalles de la trama original.


La principal dificultad para los adaptadores es la diferencia entre el lenguaje literario y el audiovisual. En una novela, el autor puede desarrollar la psicología de los personajes mediante monólogos internos o descripciones detalladas. En cambio, la televisión depende en gran medida de las imágenes y los diálogos para transmitir los mismos aspectos. Esta limitación hace que los adaptadores deban tomar decisiones cuidadosas sobre qué partes de la narrativa y qué aspectos de los personajes serán más visualmente efectivos.

Otro desafío importante es la duración. Las novelas suelen abarcar historias y tramas más extensas que deben comprimirse o modificarse para ajustarse a los límites de episodios o temporadas en televisión. Esto lleva a que los guionistas tengan que eliminar o modificar ciertas subtramas o personajes, lo cual puede alterar la percepción del público hacia la obra original.


Un tema de debate en las adaptaciones literarias es la fidelidad al texto original. Mientras que algunos espectadores prefieren una representación exacta de la obra literaria, otros disfrutan de interpretaciones más libres y modernas. La serie televisiva puede diferir del texto en algunos aspectos para crear una experiencia narrativa fresca y relevante, como sucedió con The Handmaid’s Tale, basada en la novela de Margaret Atwood, que adaptó temas adicionales para reflexionar sobre las problemáticas contemporáneas.

Por otro lado, una adaptación fiel tiende a respetar al máximo los eventos y personajes del texto original. Estas adaptaciones pueden satisfacer a los lectores que buscan ver reflejada la historia tal cual la leyeron. Sin embargo, incluso las adaptaciones más fieles enfrentan limitaciones, ya que la televisión requiere un ritmo más dinámico que el de la lectura.


La adaptación de textos literarios a la televisión es una forma de arte en sí misma. Al ser un proceso de reinterpretación y transformación, requiere un balance entre la fidelidad al texto original y la innovación necesaria para adaptarse a un formato visual. Aunque a veces las adaptaciones pueden distorsionar la obra original, muchas han logrado abrir el mundo literario a una audiencia más amplia, generando nuevas lecturas y reflexiones sobre temas universales.